Infinita

Pude verme infinita

Ante tus ojos

Sucederme una y otra vez,

 

Plasmar mis miedos

En tus brazos

Opacar mi llanto

 

Querernos de a ratos

Cuando ibas y venías

Cuando la huida,

Era nuestra llegada

 

Cuando nos encontrábamos

Antes de amarnos

Y la salida

Nuestro punto de partida,

 

Vi a la lluvia

Caer de rodillas

A la noche

Rendirse ante tu piel,

A un pájaro silbar 

Al son de tus labios

Llorar como si me quisieras

 

y aún así,

 

La despedida

Fue el ajeno aleteo

Que siempre

Supo encontrarnos,

La amarga certidumbre

De sabernos

Aún queriendote

 

La amarga sensación de mirar al sol

Y no encontrarte alli.

 

 

 

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Victoria

Y es que todavía

Ando buscandote

En todos aquellos lugares

Donde me pediste que me quedara,

 

Y voy huyendo

De piel en piel

Porque no hay mirada

Que se parezca a la tuya

 

Y quiero

A todas las personas

Donde te veo

Y es la manera más tóxica de vivir,

Presenciar tu ausencia

Día y noche

Verte en el espejo

Y no tenerte ahí

 

Y borraré todas estas palabras

Que me descubren 

Aún queriendote

 

Voy a cambiar la suerte

Disfrazar tu nombre

Y llamarte victoria

 

Porque no hay derrota

En la que no te encuentre

 

Voy a cambiar la suerte

Porque estás en todos los lugares

De los que ya no puedo irme.

 

Recordando, olvidare

Sé que me dije

Que no te escribiria

Que me hundiria en el silencio

Y dejaría que los relojes del tiempo

Se ocupen de tu olvido,

 

Sé que me dije

Que ya no te querria

Y no evocaria tu imagen

Junto a la mía

Cuando las penas agobien

 

Pero voy a permitirme 

Escribirte,

Evocarte día y noche

Cuántas veces sea necesario

Recordar tu risa 

Y sonreír,

 

Voy a desgastarme

Entre llantos

Suplicando tu regreso

Desnudarte en tinta y papel

Volcar todo aquello

Que ya no te podré decir,

 

Te buscaré entre estos papeles blancos

Cuando desee llamarte

Y encontraré mi huida

Sin siquiera encontrarte,

 

Voy a escribirte tanto 

Que me sabré de memoria

Todo aquello

Que quiero olvidar,

 

Voy a evocarte tanto 

Que conocere de memoria

Cada parte minúscula de tu piel

 

Voy a tenerte tan presente

Casi como una rutina,

Dejare que te conviertas en mi sombra

 

Y así, y solo así

 

Teniendote tan presente día y noche,

Dejare de huir de ti

Me acostumbrare tanto a tu presencia

Que anhelare la ausencia,

 

Y así, y solo así

Podre olvidarte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con suerte pasaras

Después del llanto

Queda el silencio,

Después de vos

Queda el dolor,

 

Después del silencio

Un zumbido irritante,

Tan desmesurado 

Como mis penas,

 

Tan inequívoco

Como mis intuiciones

De acelerar la marcha

Para no perderte de vista,

 

un zumbido que me descoloca.

 

Con suerte pasaras

Fugaz

Como tantas veces te llamé

Y es que te intui antes de llegar,

 

Llorabas como si me quisieras

Sin saber

Que habías proyectado en mi

Tus ganas de ser.

 

Con suerte pasaras

 

Y el dolor traerá calma,

Un suspiro

Que todo lo aventara,

 

Después de vos,

Con suerte, una sonrisa.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y en todos los lugares donde decido irme

Me detuve en una estación, como si el café salvará mi dia, no te preocupes paloma, cantaba una voz detrás del mostrador. Afuera hacía frío, sí que lo hacía, el viento que rodeó mis piernas al abrir la puerta me dió cuenta de ello, mi vida fuimos a volar con un solo paracaídas, seguía, después le siguieron silbidos. El chico tenía una cicatriz en la cara y torpemente se le caían las cosas al piso, un hombre robusto quien parecía ser dueño de algo, no se inmuto para ayudarlo, pero el chico no dió cuenta de ello y siguió cantando.

Dirigí mi vista hacia la ventana, y una angustia invadió mi cuerpo.

-”¿Cuánto es?” -”30” -”gracias, hasta luego”.

Fuera de mi cabeza la vida seguía, fuera de mi, las personas vivían, y yo inerte en este mísero círculo que me mantiene hundida en busca de quién sabe qué. Alargue el café lo más que pude, unos sorbos más y se terminaba, tendría que irme y tendría que seguir, el chico seguía silbando la misma canción, tal vez la seguiría cantando, hasta que se canse o hasta que alguien más le diga que pare, ojalá que no, ojalá que no pare, y que siga cantando con el mismo entusiasmo que lo hace quedarse en su mundo ante tanta vida falsa, intentando buscar una palabra adecuada, levanté mi vista y me topé con la de él, ante la monotonía que nos une y nos desune, que nos arma y nos desarma.

De repente el lugar empezó a llenarse de gente, hacía rato que había terminado mi café, me levanté de la silla y decidí irme, hacía rato que ya no se le escuchaba al chico cantar.

La vida en un simple silbido, la vida en dos miradas que se cruzan, en dos brazos que nunca se alcanzan a abrazar, en dos personas que nunca se llegan a encontrar, está la vida y está mi vida, está la vida que no puedo evitar, que me rodea y me lleva como la corriente de un río y está mi vida que vuelco en tus ojos cada tanto con ese brillo tenaz que tienes al mirarme, está mi vida, en las simples caricias de mi madre, en una palabra consuelo de mi padre, en las manos cautelosas de mi abuela que siempre me despide con un “cuídate por favor”, está mi vida en las risas de mi hermano y en las caricias al alma de mis mascotas, está mi vida, cuando decido mirarte y no apartar la vista, y ese hermoso color en tu pelo que se mezcla con el sol, está ahí y está en todos los lugares donde decido quedarme.

Sostener lo insostenible

sostuve

la finita similutud

que nos supo

infinitas,

 

sostuve

hasta cuánto pude perdurar,

sostuve

para no soltar,

 

sostuve

mas de la cuenta,

incluso

lo que ibas derrochando por ahí.

 

Me hundí en tu mirada

como si fuera la única

que pudiera entenderme

y comprendí

que me veo,

en quienes quiero que me vean.

 

Fuiste el atajo

mas deseado,

pero aún debo irme

lo se,

porque me esperan otras estaciones,

 

y ahora

tu mirada

habla más de ti,

que de mi

 

ya no me encuentro

y es tan jodido

estar perdida,

en los ojos

de quien ya no te ve.